🔸 De la pesca al avistamiento de tiburones en Agua Amarga y el desarrollo de un modelo de turismo regenerativo en Loreto y Mulegé, entre los proyectos que están en marcha.
#LAPAZ | Jóvenes de 18 a 30 años de edad trabajan en proyectos para crear soluciones económicas, sociales y de conservación en las comunidades costeras de Baja California Sur y otras entidades del Golfo de California.
Se trata de jóvenes inscritos en el programa de Liderazgo en Conservación impulsado por el Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación (CBMC) en alianza con el Instituto de Oceanografía de San Diego, las fundaciones Coppel y Alumbra, y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Consiste en la formación especializada y mentoría con expertos, además de experiencias en territorio, aprendiendo de comunidades costeras residentes donde la conservación y restauración es una realidad como es el caso de Cabo Pulmo.
De acuerdo con la convocatoria anual, los participantes diseñan un proyecto semilla, una iniciativa colaborativa que se arma durante un curso, la cual busca generar impactos sociales, económicos y sociales en sus propias comunidades.
Alejandro Lucero es un joven de la comunidad costera de Agua Amarga, municipio de La Paz, dedicado al buceo, la edición de videos y a la fotografía. Proviene de una familia de pescadores, él es parte de la cuarta generación, pero además de la pesca decidió estudiar turismo alternativo en la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).
En una entrevista, dijo que se enteró de la convocatoria del programa por unos amigos y en el curso le dieron herramientas, ponencias, para hacer el caminito más fácil en la construcción de un proyecto de conservación.
Formó equipo con jóvenes de Sonora y Sinaloa, pero decidieron darle por el lado del buceo en Agua Amarga con la idea de replicar el modelo en otras comunidades costeras del Golfo de California más adelante. Detalló que el curso inició en noviembre del 2025, junto con otros primos hizo la NOM 09 relacionada con temas de seguridad, mientras los pescadores trabajaban todo el papeleo de la libreta de mar.
En febrero de 2026 comenzaron a hacer alianzas con otros compañeros del programa para diseñar el proyecto semilla con ponencias y prácticas en Cabo Pulmo y Espíritu Santo, por lo que a finales de ese mes empezaron a ver qué producto turístico podían hacer y qué fuera compatible con las actividades de los pescadores.
Expresó que el proyecto es hacer buceo comunitario, por lo que él se certificó como buzo de dos estrellas y busca convertirse en Divemaster, que es el primer nivel de buceo recreativo, de manera que los siguientes seis meses son de práctica, seguir con la preparación y constituir la cooperativa que sería la cereza del pastel.
“Hay familia que pesca tiburones y la idea ahorita es empezar a ver que puede haber otro ingreso conservándolos vivos; ahora sí que más vivos que muertos, como dicen”.
En su proyecto participan directamente dos personas y de forma indirecta otras ocho, familiares que también comienzan a dar un giro hacia el ecoturismo. Y es que en Agua Amarga, hay 900 habitantes, muchos que se dedican a la pesca comercial y deportiva, pero ya también hay avistamiento.
“Yo como nueva generación soy de los que ahorita trae ese movimiento de hacer las cosas diferentes, de hacer más turismo de naturaleza, de hacerlo de buena manera con buenas prácticas, así que he estado moviendo, inculcando a que empiecen en este mundo. Ya nos capacitamos con la NOM 09 y seguimos con buceo y este curso que trajeron para orcas, también lo tomamos”.
Dijo que al finalizar el curso ganaron un poco de dinero, que fue con lo que compraron los primeros equipos de snorkel y ahora como siguiente paso es ver como venden la idea del avistamiento de tiburones.
Erick García es otro joven emprendedor que participó en el programa de Liderazgo en Conservación del 2025, quien precisó que él es de La Paz, pero le tocó trabajar con jóvenes de Nayarit, Loreto, Mulegé y Mazatlán en un proyecto enfocado al turismo de naturaleza.
“Lo que buscamos desarrollar es un modelo de turismo regenerativo en el curso el recurso que se gestiona de esta actividad se utilice para la conservación y la protección del mismo territorio.
“Trabajamos en diferentes comunidades. Nuestro proyecto piloto fue en Loreto y la naturaleza de este diseño de experiencias turísticas comunitarias es que sean un apoyo para las comunidades locales”.
Puso como ejemplo el estero Las Garzas que tiene zona de playa, manglar y cuerpos de agua, por lo que diseñaron experiencias de senderismo para la observación de aves, una ruta ciclista en zonas aptas para eso y recorridos en kayak, buscando que parte del recurso obtenido por esas actividades se aplique en la limpieza de playas, señalizaciones y reforestaciones de manglar cuando se necesite.
“En Red Verde Azul entendemos que este tipo de experiencias pueden ser transformadoras para la comunidad. El hecho de pasar un tiempo en la naturaleza, comprender lo que hay, comprender lo que podemos cuidar, genera ese espíritu de conservación”.
Lo interesante de este proyecto es que alinea y se hace un traje a la medida de cada comunidad, ya que las comunidades costeras tienen problemáticas diferentes. Así que parte del esquema es elaborar un diagnóstico y que la comunidad diga en qué quiere usar ese recurso. Puede ser en temas de seguridad, señalética para evitar la basura, protección de especies etc.
Erick García abundó que el proyecto también tiene un componente de monitoreo comunitario y defensa del territorio ante el asentamiento y expansión de proyectos turísticos o industriales en las zonas costeras, y lo primero es generar una línea base de las condiciones del territorio para tener un antecedente de cómo se encuentra y qué herramientas tiene o se pueden definir para la protección de especies de flora y fauna.
Se trata de que la comunidad esté informada de estas condiciones y de los mecanismos con que cuenta para la defensa del territorio, y como este proyecto tiene como punto central el turismo regenerativo es importante hacer alianzas con las empresas turísticas que tienen intereses en la belleza de las playas y la naturaleza del Golfo de California, para asegurar que la comunidad se beneficie de forma equitativa del flujo de efectivo que dejan los turistas al visitar la zona.
Erick García puntualizó que ellos no se visualizan como dueños o directivos de los proyectos comunitarios, sino como facilitadores de un método y lo que buscan es que una vez ejecutado, que la comunidad lo opere, por lo que ellos se quedarían con la parte de la capacitación y la supervisión.
“Tenemos dos años de capacitación y al tercer año ya la comunidad es capaz de operar sola y así nos brincamos a otra localidad, tratando de hacer una mejora continua y compartirles el procedimiento”.
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